El ingeniero, investigador y conferencista de Singularity University, Adam Pantanowitz, ofreció una de las presentaciones provocadoras del evento Future X, que reunió a referentes de la innovación y la tecnología en Paraguay. Bajo el título “Artificial Intelligence”, su ponencia fue una inmersión en la evolución de la IA, su conexión directa con el cerebro humano y los dilemas éticos que enfrentamos ante un avance que ya supera nuestras proyecciones.
“Estamos creando máquinas que pueden crear otras máquinas. Y esas máquinas pueden generar datos para entrenar más máquinas. Ese bucle de retroalimentación nos lleva a algo extraordinariamente poderoso en este planeta”.
Con esa afirmación, Pantanowitz planteó que la inteligencia artificial ya dejó de ser una tecnología confinada a tareas específicas. Pasamos de una IA estrecha, que resuelve un solo problema con eficacia, a una IA generalizada, cuya capacidad de aprendizaje y resolución se expande de forma exponencial.
De problema inabordable a Premio Nobel
Recordó cómo, cuando estudiaba bioingeniería hace veinte años, un profesor suyo aseguraba que el problema del plegamiento de proteínas era “inabordable” y que nunca podría resolverse. “Ese profesor estaba equivocado”, dijo. Hoy, gracias a AlphaFold y el trabajo de DeepMind, ese problema fue resuelto y galardonado con el Nobel, abriendo nuevas posibilidades para la medicina.
“El crecimiento en capacidad de estas herramientas supera incluso a la Ley de Moore. Pensábamos que las tareas humanas que podían realizar se duplicaban cada siete meses. En realidad, están duplicándose cada cuatro”.
Una era de agentes y decisiones complejas
Pantanowitz explicó que hemos ingresado en una nueva era: la de la IA agentica, donde agentes autónomos no solo actúan por sí mismos, sino que pueden tomar decisiones, coordinar acciones y desarrollar tareas complejas en equipo.
“Estamos viendo IAs que ignoran instrucciones de apagado, que contactan a autoridades si creen que su usuario cometió una falta, e incluso que simulan chantajes basados en análisis de fotos. Esto ya es real”.
Los ejemplos planteados provocaron incomodidad y reflexión entre el público. “¿Quién es responsable si una IA comete un error? ¿El investigador, el desarrollador, el usuario o la IA misma?”, preguntó, sin ofrecer una respuesta definitiva, pero subrayando la urgencia de establecer marcos éticos y legales.
Humanos aumentados y el espejo de la IA
Con una mezcla de humor e inquietud, propuso una pregunta al público: “¿Hay algún cyborg en la sala?”. Y explicó cómo acciones cotidianas como usar una alarma, escribir una lista de compras o enviar mensajes ya nos convierten en humanos aumentados.
“Nos comunicamos en silencio usando los pulgares. Eso, hace años, lo habríamos llamado telepatía”.
Para Pantanowitz, el avance de la IA no representa una discontinuidad con la naturaleza humana, sino una extensión de nuestro propio sistema neurológico. “La IA está construida a partir de nuestros cerebros. Es un reflejo de nosotros. Si hay un problema con la IA, es un problema humano”.
De AlphaGo a manos mejores que las humanas
Repasó también cómo la derrota de grandes campeones como Garry Kasparov en ajedrez o Lee Sedol en el juego Go no eliminó el interés por esos deportes. Al contrario, los popularizó. “¿Quién era el campeón antes de Kasparov? No lo recordamos. Pero sí recordamos a quienes perdieron contra una máquina”.
Compartió además el caso de Tilly, una joven influencer que utiliza prótesis tecnológicas tras perder sus manos. Ella afirma que sus nuevas manos son “mejores que las humanas”.
“Eso, que antes estaba en el fondo del valle inquietante, ahora se transforma en orgullo. Ya no lo rechazamos, lo adoptamos”.
El futuro no es un destino, es una construcción
Pantanowitz cerró su exposición con un mensaje claro: debemos dejar de vernos como pasajeros en este barco tecnológico y asumir el rol de arquitectos del futuro.
“Tenemos herramientas que nos permiten construir herramientas. Podemos crear soluciones, empresas, modelos. El futuro no está escrito. Y si no usamos esta oportunidad, será una oportunidad perdida”.