Desde el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Colombia y Venezuela, el comercio bilateral ha mostrado señales de crecimiento, aunque aún dista de alcanzar sus niveles históricos más altos. Este proceso de resucitar el comercio entre ambas naciones se inició con la llegada de Gustavo Petro a la presidencia de Colombia.
En 2024, se destaca un aumento notable en las exportaciones colombianas hacia Venezuela. Esta tendencia positiva contrasta con la disminución de intercambios comerciales que se había observado en años anteriores, y sugiere un renacimiento gradual del comercio bilateral.
Históricamente, la relación comercial entre Colombia y Venezuela alcanzó su punto álgido en 2008, cuando las exportaciones colombianas superaron los US$6.000 millones, según datos del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (Mincit). En términos de importaciones, el máximo histórico se registró en 2006, con aproximadamente US$1.500 millones en productos venezolanos entrando a Colombia.
El restablecimiento de relaciones no solo busca incrementar las cifras comerciales, sino también fortalecer la cooperación económica y social entre ambos países. Aunque los resultados actuales aún no igualan los de la década pasada, el crecimiento constante en las exportaciones colombianas es un indicativo prometedor de un futuro más próspero en las relaciones bilaterales.
Stornia habló con Alexander Reyes Moreno, Ingeniero Industrial, Magíster en Administración de Empresas con especialización en Gestión Integrada de la Calidad, Seguridad y Medio Ambiente, Magíster en Administración Ambiental y Doctor en Ciencias Económicas y Administrativas sobre lo que viene en el comercio bilateral entre Colombia y Venezuela luego de las elecciones en el vecino país
¿Con el resultado de las elecciones, cómo quedaría el comercio bilateral entre Colombia y Venezuela?
Debemos entender que el comercio seguirá estando activo y adquiere mayor preponderancia, ya que Colombia seguirá siendo un importador y aliado. Esto quiere decir que ampliará sus lazos comerciales porque existe una afinidad ideológica y política con el régimen dictatorial de Venezuela, y esto también lo debemos comprender desde los recursos económicos del gobierno nacional de Colombia.
¿Qué podría pasar con las exportaciones colombianas?
Debemos entender que, en primera instancia, la balanza de pagos es negativa en el sentido de importar más bienes, productos y servicios de Venezuela. Este es un eje muy central en la política del presidente Gustavo Petro, que busca adquirir petróleo y componentes fósiles, en este caso los combustibles del país de Venezuela. Desde el sector privado, las empresas nacionales y extranjeras serán muy cautas, ya que no pueden retirar sus recursos de manera prioritaria o de un día para otro.
En ese orden de ideas, cuando se hace algún tipo de inversión en un país extranjero, todos los procesos duran de un año a dos años para materializarlos. No puedo retirar mis recursos o mis activos de una manera tan rápida, por ello mantendrán la cautela y la calma en el transcurso de estos seis meses y posteriormente al inicio del nuevo mandato de la dictadura venezolana. Con ello, también las inversiones a mediano plazo disminuirán completamente, y esto comprende el posicionamiento geopolítico que existe en el mundo.
Si los recursos financieros no van a Venezuela, vendrían para Colombia, ya que se necesita un lugar para materializar inversiones en la región, puntualmente en la parte superior de Suramérica y el posicionamiento geográfico de los dos países.
En ese sentido, las empresas continuarán, quieran o no, haciendo negocios con Venezuela a corto plazo, y sus decisiones a mediano plazo disminuirán considerablemente, sin entrar en detalles de los bloqueos o no de otros países como Estados Unidos. Esto mejorará levemente su participación en Colombia, independientemente de que en Colombia se mantenga una ideología similar o afín a la dictadura que rige en el vecino país.
Debemos también ser conscientes de que, independientemente de los resultados de las urnas, se siguen manteniendo las condiciones geopolíticas. Para Venezuela, el soporte desde Rusia y China en el desarrollo del país, los recursos para usufructuar y obviamente sacar beneficio, como Estados Unidos con Colombia. Si bien es cierto, cuando llegue el momento, el presidente norteamericano electo interpondrá acciones para el beneficio de Estados Unidos y no para el beneficio de Venezuela o la región donde nos encontramos.
¿Venezuela sigue estancada en materia económica?
Debemos comprender que, independientemente del leve mejoramiento económico «micro» en su situación inflacionaria a la fecha, seguirá contando con el apoyo de países fuertes económicamente como Rusia y China, quienes están interesados en el control no solamente de los recursos para usufructuarlos y generar directamente una rentabilidad y una economía a favor, sino también del posicionamiento político en la región de Suramérica. Con ello, el contrapeso a los pensamientos de Estados Unidos. Entonces, por ese lado, siempre contará el gobierno con los recursos de esos países.
Ahora, eso trasladado a los habitantes de Venezuela no será así, ya que los recursos no son destinados para la creación de empresas porque va contrario a su pensamiento e ideología, sino únicamente a las arcas del estado como padre y autónomo de las decisiones del desarrollo de su país. Esto va en contravía de una estabilidad económica para la mayoría de sus habitantes y por ende del fortalecimiento de la economía de su país. Por esa situación, en Venezuela la economía seguirá estancada y continuará con el proceso del aumento de la pobreza, el aumento de las represiones, censuras y todo lo asociado a la dictadura, más enfocada hacia la ley de odio que existe allí desde hace más de 10 años.
Si bien es cierto, vendrán las sanciones de 9 países de la región que no están de acuerdo con los resultados. Debemos visualizar el comportamiento de Estados Unidos, que si bien es cierto seguirá y ampliará los embargos hacia dicho país, estos serán medidas represivas para tener un mejor lugar y posicionamiento al momento de establecer un acercamiento. Con ello, también recordar los valores económicos que tiene en bonos de una renegociación de bonos de la deuda venezolana, que son alrededor de 60 mil millones de dólares.
En ese orden de ideas, esos recursos también son interesantes para Estados Unidos, y recordemos que es un aliado comercial que, aun entendiendo que es una dictadura que tiene embargos y que tiene en la mira al régimen, sigue haciendo negocios multimillonarios con Venezuela.
¿Cuál podría ser la tarea del gobierno colombiano teniendo en cuenta que Venezuela ha sido un socio histórico y clave para Colombia?
En primera instancia, se debería velar por el impacto, bien sea positivo o negativo, que generan las acciones comerciales principalmente con las zonas limítrofes, principalmente con Cúcuta y con Arauca, por colocar dos ejes centrales.
Entonces, debemos ver cómo se fomenta la economía, el libre tránsito y la adquisición de productos, bienes y servicios colombianos que velen por una actividad económica más productiva en dichas regiones para el beneficio colombiano, salvaguardando, claro está, la seguridad y los temas de robos, hurtos y muertes, por situaciones que se presentan de inseguridad en el país y regiones limítrofes.
Si hacemos un comparativo también, no aplica para este momento específico porque los dos pensamientos ideológicos son afines (hago la salvedad), se debería velar también por el entendimiento de que las acciones contrarias de un desarrollo pueden afectar a mi país y a las ciudades, como viene sucediendo hoy con los más de 7 millones de migrantes que tiene Venezuela a nivel mundial y los más de 3 millones que están radicados en Colombia. Esto también es un flagelo que se presenta con situaciones de pobreza, situaciones que llevan a la explotación laboral, a la disminución del valor adquisitivo de mi país, de mi entorno y de mis recursos económicos.
Entonces, debería hacerse énfasis en ese punto, pero comprendemos que no va a suceder en el transcurso de los siguientes dos años por la afinidad política y, a su vez, estratégica que tienen los dos países en ese aspecto entre Colombia y Venezuela.
¿Qué tan viable es que las empresas colombianas coloquen productos en Venezuela?
Primero que todo, continuarán los productos, bienes y servicios ofrecidos a la fecha porque no se pueden retirar de un momento a otro porque podrían perder los recursos e inversiones generadas.
Si bien es cierto, entendiendo la rentabilidad que ya tengo propiamente determinada y los riesgos que existen en Venezuela, los ingresos van a ser menores en un momento determinado en este segundo semestre. A su vez, también se debe comprender cuál es el posicionamiento y la visión que tenga el régimen de Venezuela con la continuidad de las empresas colombianas que sean privadas, independientemente de si son nacionales o internacionales con sede en Colombia. Tenemos que ser conscientes de eso.
Ahora bien, las empresas deben estar tomando decisiones de cuándo serán sus inversiones a corto plazo, es decir, de aquí a un año o en el segundo semestre de 2025. Ahí sí se empezará a ver o la disminución, o la escasez, o la salida de empresas de Venezuela, que también afectará de manera corresponsable a Colombia.
Si estas empresas colombianas dejan de percibir más recursos en el extranjero, en este caso directamente con Venezuela, obviamente los impuestos y los tributos que pagarán en mi país serán menores. Entonces, entendiendo este juego dinámico de la economía, de los impactos positivos o no, de la balanza de pagos, de cómo afecta el desarrollo de este tipo de actividades, debemos comprender que en el transcurso del siguiente año debe ser muy específico si Colombia desea o no en las urnas continuar con este tipo de pensamiento ideológico o habrá un cambio.
Si se llega a hacer un cambio, también se debe comprender cuáles serán las posturas de los candidatos y cómo desarrollarían las alianzas con dicho país. Si fuera una opción, las participaciones en la balanza negativa de importar únicamente de Venezuela quedarían determinadas y fuera de la ecuación, y esto afectaría gravemente también a Venezuela.
Entonces, debemos comprender en este escenario político y social el impacto de una ideología, el posicionamiento geopolítico y, por ende, los recursos afines tanto del gobierno nacional como de las empresas nacionales y extranjeras con sede en Colombia.