Durante su intervención en el encuentro empresarial que reunió a líderes del sector corporativo, el argentino Gastón Scotover, country senior partner de PwC Paraguay, ofreció una reflexión sobre lo que significa soñar y cómo transformar esos sueños en objetivos concretos. Con más de tres décadas de trayectoria en auditoría, consultoría y liderazgo organizacional, abordó su experiencia desde una perspectiva personal, resaltando la importancia del “trust” como elemento esencial en cualquier proyecto profesional.
“Un auditor hablando de sueños suena contradictorio”, comenzó diciendo, pero rápidamente dejó claro que detrás de cada visión profesional debe existir un sistema de valores sólidos que permita generar confianza. En su opinión, todo sueño comienza con un propósito y se construye desde la coherencia entre lo que se hace y lo que se cree: “Si yo soy auditor y firmo sobre informes financieros, no puedo tener una vida pública que contradiga ese trust. ¿Por qué me tendrían que creer si yo mismo no soy consistente?”
Scottover hizo hincapié en que los sueños no se cumplen solos: necesitan dirección, referentes y vínculos que potencien ese camino. “Tenemos que asociarnos con gente que realmente potencie ese sueño y nos permita avanzar”, afirmó, remarcando que el liderazgo en una firma como PwC no se basa únicamente en herramientas o técnicas, sino en las personas que las ponen en práctica. “El 50% de las soluciones está en las herramientas, el otro 50% está en quien las usa”.
Relató también cómo su vocación nació a partir de una inquietud académica y una frase que marcaría su rumbo: “No quiero ser un contador común, quiero ser el mejor, entender para qué sirve la contabilidad”. A partir de ahí, conoció PwC y comenzó una carrera que lo llevaría a liderar la oficina de la firma en Paraguay.
Scottover recordó sus inicios en el país en 2002, cuando llegó sin su familia, viajando quincenalmente en bus a Buenos Aires para mantener el contacto. “El que diga que no se puede cumplir un sueño, que hable conmigo. Me fui llorando desde mi casa al aeropuerto… pero valoré la oportunidad”, confesó, recordando que su decisión de mudarse fue impulsada por la necesidad de trabajo y la esperanza de una segunda oportunidad.
“Paraguay es un país que empezó a creer en sí mismo”, destacó. Para él, el liderazgo debe ejercerse con claridad, orientando a los equipos hacia un propósito común y desmitificando los límites autoimpuestos. “No todo se puede hacer en una organización, pero no porque seamos malos o incapaces, sino porque no todo encaja en lo que estamos buscando”.
Cerró su intervención con una frase que, dijo, le transmitió un socio fallecido y que hoy guía su gestión: “Hagamos que las cosas pasen”. Porque los sueños, insistió, no se alcanzan desde la contemplación, sino desde la acción consciente, la coherencia personal y la capacidad de inspirar a otros a construir un propósito compartido.