Álvarez nos comparte los motivos detrás de esta expansión, el papel estratégico que Paraguay cumple en el modelo de negocio de Packem, y cómo el régimen de maquila, la disponibilidad de mano de obra calificada y la estabilidad económica del país abren nuevas oportunidades para el desarrollo industrial y la integración regional.
¿Hace cuánto tiempo está Packem en el mercado y a qué se dedican?
Packem es una empresa de origen brasileño con 25 años en el mercado. Nos dedicamos a la producción de envases intermedios flexibles, comúnmente conocidos como big bags o maxisacos, que se utilizan principalmente para el transporte de cereales y fertilizantes. En Brasil tenemos seis plantas en funcionamiento y una séptima en construcción. Producimos más de 12 millones de big bags al año y transformamos alrededor de 15.000 toneladas de materia prima anualmente.
¿Y ahora están apostando por la internacionalización?
Exactamente. Ya abrimos una planta en India hace aproximadamente un año, y actualmente estamos por inaugurar una planta de confección de bolsos y big bags aquí en Paraguay.
Hablamos mucho de Paraguay como un posible hub regional. ¿Ese es el enfoque de Packem?
Totalmente. Vemos a Paraguay como un hub desde distintos ángulos. Logísticamente, está equidistante de muchas capitales de la región. Pero también, y esto es muy importante, vemos un gran potencial en la mano de obra. Hoy en día, muchos países están enfrentando escasez de mano de obra calificada. Paraguay tiene disponibilidad y calidad, y, además, una disposición muy grande para capacitarse. Desde Packem vamos a trabajar fuertemente en ese aspecto.
Mencionas el régimen de maquila. ¿Qué ventajas encuentran ustedes en este esquema?
Es un régimen muy atractivo para invertir. Nos permite producir en Paraguay y reexportar a varios países de la región. No solo a Brasil, que es el destino más común, sino también a Argentina, Uruguay, Chile, Perú, y Colombia. Paraguay se convierte en un centro estratégico para atender toda la región.
¿Toda la producción se exporta o parte de ella queda en el mercado local?
Aproximadamente un 10% —quizás menos— podría quedar en el mercado local. Pero el objetivo principal es la reexportación, que es precisamente el espíritu del régimen de maquila.
Algunos críticos del régimen de maquila sostienen que es un modelo poco estable, que las empresas pueden irse cuando las condiciones cambian. ¿Qué opinás?
No coincido con esa visión. Las inversiones que se hacen no son fáciles de desarmar. Nosotros, por ejemplo, vamos a generar empleo para 200 colaboradores desde el inicio, con un solo turno. En un par de años, planeamos duplicar eso con un segundo turno. Además, ya arrancamos con nuestro proyecto de capacitación interna, lo que llamamos «la escuelita», donde formaremos a nuestros futuros operarios en costura, que es clave en nuestra producción.
Muy interesante el enfoque social. ¿Cómo ves la relación con otros países de la región además de Brasil?
Es cierto que la maquila mira mucho hacia Brasil, en parte por su desarrollo industrial, pero también por una cuestión de difusión. Por ejemplo, yo soy argentino y vivo hace 10 años en Paraguay, y te aseguro que en Argentina casi no se conoce este régimen. Hay una gran oportunidad para atraer empresas argentinas. De hecho, en el caso de Packem, una empresa argentina forma parte del proyecto aquí en Paraguay.
¿Hace falta más lobby o financiamiento para atraer inversiones?
Ambas cosas. Más difusión del régimen y también un sistema financiero que facilite la inversión. Si logramos eso, podría venir un aluvión de empresas interesadas en instalarse en Paraguay.
Estamos por cerrar el primer semestre del año. ¿Cómo se ve el segundo semestre y los próximos años para Packem?
Este es nuestro punto de partida en Paraguay. La industria tiene dos etapas: una es la transformación, que produce la tela, y la otra es la confección, que es la que instalaremos ahora. En los próximos años queremos consolidar esta segunda etapa y luego incorporar la etapa de transformación. Eso implicaría una inversión aún mayor.
Finalmente, ¿Cómo ves el panorama del país, especialmente en relación al grado de inversión?
Es un factor clave. El grado de inversión da confianza a las empresas. Hay que seguir trabajando para mantenerlo y fortalecerlo. Paraguay tiene estabilidad económica y una moneda fuerte, lo que no es fácil de lograr. También es importante seguir mejorando a nivel institucional, no solo en Paraguay, sino en toda la región.