Los futuros del maíz y la soja en la Bolsa de Chicago tocaron nuevos mínimos de tres años en los contratos a un mes. La caída se debe a los abundantes suministros mundiales, lo que intensifica la presión sobre los agricultores estadounidenses.
El maíz se mantuvo en el nivel del viernes, un mínimo desde noviembre de 2020. El contrato a mes inmediato se desplomó alrededor de un 16% en 2024 y un 38% desde hace un año, tras cosechas récord en Estados Unidos y Brasil.
La soja también operó en el menor valor de los últimos 3 años. El contrato de mayo bajó a u$s272 la tonelada. La semana pasada, las exportaciones estadounidenses de soja no llegaron ni a un cuarto de las estimaciones semanales.
Los agricultores estadounidenses, que mantienen grandes inventarios de maíz almacenado, lamentan no haber vendido más cuando los precios eran mayores. También enfrentan una demanda interna limitada y competencia por ventas de exportación de los proveedores sudamericanos.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) advirtió que las ventas semanales de exportación de soja de Estados Unidos alcanzaron 55.900 toneladas para 2023/24, frente a las estimaciones de 300.000 a 800.000 toneladas.
Los compradores se están dirigiendo a Sudamérica, donde los precios de exportación de la soja brasileña tienen un fuerte descuento respecto a los de Estados Unidos.
Sin embargo, el clima desfavorable en Estados Unidos y las interrupciones en las siembras de primavera podrían desencadenar un posible repunte, según Rich Nelson, estratega jefe de Allendale.
«Hay sequía en Iowa y partes de Nebraska», señaló Nelson. «Las perspectivas meteorológicas del verano para las Llanuras podrían ser un poco secas».
«Son cuestiones válidas. Probablemente aún no sea el momento de negociarlas».