Por: Samuel Acosta – Enviado especial, Santiago de Chile
5Días y Stornia Global.
En el marco de una charla sobre políticas de cuidado en América Latina, autoridades y expertos de la región coincidieron en que ampliar el acceso a servicios de cuidado es fundamental para reducir la desigualdad, impulsar el crecimiento económico y preparar a las sociedades para los desafíos del envejecimiento poblacional.
El encuentro se desarrolló durante la Asamblea General del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), celebrada en Santiago de Chile, como parte de una agenda centrada en los desafíos sociales y económicos que enfrenta la región. Los encuentros se realizan en el Centro Cultural Estación Mapocho está ubicado en el Parque de Los Reyes, en el centro histórico de la capital chilena.
Cuidados y envejecimiento
Nogui Acosta Jáen, gobernador del BID y ministro de Finanzas de Costa Rica, advirtió que la región necesita una visión de futuro desde la infancia para poder atender adecuadamente las necesidades de los adultos mayores. “En Costa Rica, cuando una persona cumple 60 años, tiene una esperanza de vida de 20 años más. Pero ¿estamos preparados para esa etapa?”, cuestionó.
En Costa Rica, cuando una persona cumple 60 años, tiene una esperanza de vida de 20 años más. Pero ¿estamos preparados para esa etapa?”
Acosta señaló que existen tres dimensiones clave: el tipo de pensiones disponibles, los altos niveles de informalidad que afectarán el acceso a servicios, y la necesidad de impulsar lo que se denomina “economía plateada”. Añadió que si no se toman decisiones hoy, dentro de dos décadas los países tendrán serias dificultades fiscales y sociales para ofrecer servicios de calidad a una población envejecida.
Carga invisible del cuidado
Por su parte, Laís Abramo, secretaria nacional de Cuidados y Familia del Ministerio de Desarrollo y Asistencia Social de Brasil, expuso que la falta de servicios públicos de cuidado afecta desproporcionadamente a las mujeres, especialmente a las más pobres y racializadas. “En nuestra región, muchas veces una niña de 10 años cuida a su hermano de 4. Esta situación reproduce las desigualdades y las brechas de género en el mercado laboral”, afirmó.
Abramo destacó la reciente aprobación de la Ley del Cuidado en Brasil, como un paso importante para establecer un marco institucional y conceptual sobre este derecho. Adelantó que se lanzarán propuestas de una veintena de ministerios que deberán identificar quiénes requieren cuidados y quiénes los brindan.
Mirada humana y política
El ex presidente del BID y actual presidente de la Fundación ASTUR, Enrique V. Iglesias, subrayó la necesidad de cambiar la mirada sobre las personas mayores. “Debemos dejar de verlos como personas pasivas. Son ciudadanos activos que votan, opinan y merecen un cuidado digno”, afirmó.
Iglesias también propuso fomentar el voluntariado juvenil como una vía para fortalecer los vínculos intergeneracionales, promover la empatía y brindar apoyo a los adultos mayores, tomando como ejemplo experiencias del sector privado en Europa.
Dependencia severa
Antonia Cósmica Orellana Guarello, ministra de la Mujer y Equidad de Género de Chile, alertó sobre el cambio demográfico que atraviesa la región. “No solo están naciendo menos niños, sino que también tenemos cada vez más personas mayores que no tienen quién los cuide”, señaló.
La ministra destacó la necesidad de atender la dependencia severa, una situación de abandono que se hizo evidente durante la pandemia. En ese contexto, Chile impulsó un movimiento de “mujeres cuidadoras” como respuesta a la crisis sanitaria, con el objetivo de visibilizar y fortalecer este rol esencial.
Diana Rodríguez Franco, asesora especial en género y diversidad del BID, moderó la conversación y destacó que el tema del cuidado se encuentra en el centro de la agenda del organismo, no solo como un asunto de justicia social, sino también como una oportunidad estratégica para el desarrollo inclusivo y sostenible en América Latina.
La charla concluyó con el llamado a crear alianzas público-privadas, establecer estándares mínimos de calidad en los servicios de cuidado y garantizar la inversión estatal necesaria para hacer frente a los desafíos que plantea el envejecimiento poblacional y la equidad de género en la región.