San Salvador. La agencia Moody’s Investors Service mantiene la calificación de riesgo de Caa3 en El Salvador y no prevé cambios en un futuro cercano, sin embargo, advierte, que el país tiene altas necesidades de financiamiento.
“Las calificaciones de El Salvador, incluida su calificación de emisor de largo plazo Caa3, con perspectiva estable, se mantienen sin cambios”, dice el comunicado que fue publicado el 2 de febrero, antes de las elecciones presidenciales donde el actual presidente NayibBukele se ha proclamado ganador.
El comunicado señala que además de las altas necesidades de financiamiento, el país notiene acceso a los mercados internacionales de capital y urge de una estrategia fiscal “clara a mediano plazo”.
“La falta de un marco fiscal y financiero creíble a mediano plazo, junto con una gobernanza débil, socavan la previsibilidad de las políticas y continúan pesando sobre la solvencia”, advierte.
La deuda del sector público no financiero superó los us$18.882 millones al cierre de 2023, según el Ministerio de Hacienda, esto equivale a un 54 % del Producto Interno Bruto. Tras las elecciones, el país está a la expectativa de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.
Moody’s también hace alusión a que en el corto plazo hay un menor riesgo crediticio, debido a recompra de los bonos del año 2022, pero que ahora se concentra en el pago de la deuda de enero del año 2025 que es de us$800 millones a us$347.9 millones.
“Una reducción significativa del déficit fiscal o una menor dependencia de la costosa deuda de corto plazo llevarían a una mejora en la posición de liquidez del soberano y podrían conducir a una mejora”, indica.
A finales de noviembre pasado, el banco estadounidense J.P. Morgan previó que las agencias de riesgo elevarían la calificación crediticia de El Salvador este año 2024, debido a “un puñado de indicadores” que han mejorado la posición fiscal del país.
Moody’s indicó que si bien es cierto, el país ha mejorado sus niveles de seguridad, pero los ciudadanos empezarán a demandar servicios básicos como vivienda, salud y educación, esto implica desafíos de gobernanza, pero que el país tiene controles debilitados en el poder, debido a que el Ejecutivo ha centralizado la toma de decisiones, donde ha sopesado consideraciones políticas sobre el sentimiento de los inversores.