San Salvador. El grano de oro de El Salvador, el café, es vendido en un 40.4 % en el mercado de Estados Unidos, según un reporte del Banco Central de Reserva (BCR) del país centroamericano.
Sin embargo, otros porcentajes son comprados fuera de América; Alemania exporta el 8 % del café salvadoreño; asimismo Bélgica, Italia y Japón, éste último, compra al menos el 5 % del grano a El Salvador, apuntó un informe analítico de comercio exterior del BCR.
Estos cinco países, no son los únicos, pero sí los principales compradores del café salvadoreño, que adquieren el 67.6 % del producto exportado.
Hasta finales de octubre, las exportaciones de café ya sumaban los us$143,236.5 millones, que fue un equivalente a 616 miles de quintales de grano que salieron de El Salvador al exterior, a un precio promedio de US$232.5 por quintal.
Al menos dos de estos cinco países mencionados compran el café a un precio por encima del valor cotizado en la bolsa, por ejemplo, Japón paga US$278 por quintal, mientras que Bélgica US$238.
“El volumen del café exportado ha tenido una disminución del 12.4 %, estos resultados podrían estar asociados a una caída en la producción del grano”, dice el Banco Central de Reserva salvadoreño.
El Instituto Nacional del Café informó en agosto que la cosecha tuvo una reducción del 5 % equivalente a 43,154 quintales menos en comparación al año anterior.
Una desventaja en la cosecha
Previo al inicio de corta de café para el ciclo 2023-2024, la Asociación Cafetalera de El Salvador (Acafesal) advirtió que dos plagas causan mayor daño en el cultivo: la roya y la broca. El presidente de esa gremial, Sergio Ticas, recordó que debido a las tormentas del 2022, la producción cayó un 30 %.
“Algunas fincas, un buen porcentaje, tienen broca. Por el otro lado, la roya está latente”, advirtió Ticas.
En la década de 1970, El Salvador fue el cuarto exportador mundial de café y el quinto productor, ahora ocupa el puesto 16, ha indicado la Organización Internacional del Café (OIC). Aunque no es el producto más exportado, el café fue el motor de la economía salvadoreña por unos 200 años.