La mayor producción de la presa fue en octubre, cuando la tormenta tropical «Pilar» dejó abundantes aguaceros./ Cortesía Secretaría de Prensa de la Presidencia.

Nueva hidroeléctrica salvadoreña generó el 3,53 % de energía desde su inauguración

El año pasado la matriz energética salvadoreño generó 7.563 GWh en todo el año, y desde octubre, mes donde fue inaugurada la presa, fueron 1.862,3 GWh.
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San Salvador. Desde que fue inaugurada oficialmente, en octubre del año anterior, la nueva hidroeléctrica salvadoreña 3 de Febrero generó 65.90 Gigavatios hora (GWh), según los reportes de la Unidad de Transacciones (UT) e inyectó el 3,53 % de la energía eléctrica a la matriz nacional en tres meses, aproximadamente.

La presa hidroeléctrica 3 de Febrero, popularmente conocida como El Chaparral, fue inaugurada el pasado 19 de octubre de 2023 por el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, quien aseguró que previamente se habían hecho pruebas, y estas ya habían generado energía.

Los datos indican que en enero del año pasado, la presa generó 0,70 Gwh y dejó de funcionar cinco meses hasta que en julio pasado volvió a generar 2,70 GWh. En agosto casi duplicó esa generación y en septiembre alcanzó los 13,60 GWh en una prueba previo a la apertura.

Con todos esos datos, la presa 3 de Febrero generó 87 GWh durante todo el año, la mayoría en octubre, cuando el país enfrentó la Tormenta Tropical Pilar que entró al territorio el 29 de ese mes y causó lluvias al menos una semana.

El año pasado la matriz energética salvadoreño generó 7.563 GWh en todo el año, y desde octubre, mes donde fue inaugurada la presa, fueron 1.862,3 GWh, según los datos de la UT, quien es el ente administrador del mercado mayorista.

La presa hidroeléctrica 3 de Febrero está ubicada en San Luis La Reina, un municipio del norte del departamento de San Miguel, sobre el río Torola, y fue nombrada inicialmente como El Chaparral. Tardó 15 años en construirse después de estar envuelta en un caso de corrupción, y costó us$800 millones.

Su construcción inició en 2008 por la empresa italiana Astaldi, después que los primeros estudios del proyecto energético iniciaron una década atrás. Sin embargo en el año 2010, la construcción se detuvo por problemas de ubicación de la planta. Diez años más tarde, el ente encargado de la construcción, la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa (CEL) presentó pruebas para abrir un proceso judicial.