San Salvador. De popular presidente a cafetalero, así ha sido el salto que dio el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, luego que el pasado 20 de julio lanzara oficialmente su marca de café “Bean of fire”, cuyo paquete es vendido hasta el $135.
“En otras noticias, creé mi propia marca de café. Esto no tiene nada que ver con política. Ha sido mi proyecto apasionante este último año”, escribió el mandatario ese día, quien desde entonces se dedica a hacer publicaciones como “Despertar y sentir el olor a café”, promocionando su marca internacional.
Su único objetivo, señaló, es hacer que su empresa tenga “el mejor café del mundo, 100 % hecho en El Salvador”.
El sitio web de “Bean of fire” o Grano de fuego indica que el café es cultivado en las faldas del volcán Ilamatepec, en Santa Ana, en el occidente salvadoreño y comercializa paquetes de café con tres latas por $135, o una lata de 16 onzas por $50.
Desde el 17 de julio, Bukele anunció que regalaría 200 libras del grano “de su finca” a cafeterías locales, para que estas lo regalen a sus clientes; desde entonces han sido al menos siete locales que han recibido “el café del presidente”, entre estos, la pupusería Franco’s ubicada a un costado de la Biblioteca Nacional y que se hizo popular entre los salvadoreños por tener frases del mandatario dibujadas en sus paredes.
De igual forma, el café de Bukele se ofrece gratuitamente en Capriccio Restaurante, en La Palma, departamento de Chalatenango; Los Cuates, en Morazán; Coffe Place en Sonsonate; Vista Hermosa en Suchitoto; Donger Roger en Quezaltepeque y Ataco, en Soyapango.
El cultivo del café fue un pilar importante en la economía de El Salvador desde inicios del siglo XIX, sin embargo, tuvo un declive en los años 90, del cual ha sido difícil levantarse. En pleno siglo XX, la roya azotó los cultivos y desde entonces, cada gobierno ha hecho esfuerzos sin tener muchos frutos para recuperar este pilar económico.
En las últimas semanas, el popular mandatario ha emitido medidas y un plan económico para rebajar los precios de los alimentos, luego que anunciara que su segundo mandato le apostaría a «sanar la economía».