Madrid. Las materias primas, como el oro y el cacao, son conocidas por su alta volatilidad. Con un aumento del 17% en el precio del cacao este año, el ‘manjar de los dioses’ se está convirtiendo en un lujo. Los consumidores, acostumbrados a un consumo promedio de 5,5 kilos por persona al año, podrían reducir su consumo ante estos precios elevados.
Esta situación recuerda los tiempos de los mayas y aztecas, cuando el chocolate era una moneda de cambio y un producto exclusivo.
Hace unos días se celebró El Día Mundial del Chocolate, pero la noticia amargará a los consumidores: el precio se disparó por la escasez de cacao. La demanda sigue en aumento, pero la oferta no alcanza a satisfacerla.
Vertiginoso aumento del precio del cacao
El vertiginoso aumento del precio del cacao, su principal ingrediente, ha sido el motor detrás del encarecimiento del chocolate. Entre enero y abril de este año, el cacao experimentó una escalada del 130%, alcanzando un máximo histórico de 10.000 dólares por tonelada. Aunque ha experimentado una ligera corrección, su precio se mantiene un 64,5% por encima del año anterior. Esta volatilidad en el mercado del cacao ha tenido un impacto directo en el costo final del chocolate para los consumidores.
La creciente demanda de chocolate, impulsada por el gusto de los consumidores, ha llevado a una crisis en el mercado del cacao. La Organización Internacional del Cacao advierte de un déficit de producción de 462.000 toneladas para la temporada 2023/2024, el más bajo en 45 años.
Las condiciones climáticas adversas y el envejecimiento de los árboles
Las condiciones climáticas adversas y el envejecimiento de los árboles han reducido la oferta en principales productores como Costa de Marfil y Ghana, generando interrogantes sobre la sostenibilidad del suministro.
El precio del cacao ha mostrado una gran fluctuación en 2024, alcanzando un máximo de 9.208 euros por tonelada en abril, un 64,5% más que el año anterior. Aunque los precios han disminuido ligeramente desde entonces debido a mejoras climáticas en los principales países productores, se mantienen en niveles elevados.
Esta volatilidad se explica por una combinación de factores, incluyendo una fuerte demanda, especialmente en Europa y Estados Unidos, y una oferta limitada debido a condiciones climáticas adversas, el envejecimiento de los árboles y la especulación en el mercado.