El mayor grupo inversor creado para luchar contra el cambio climático, Climate Action 100+ (CA100+), está experimentando un crecimiento técnico, sumando 60 nuevas empresas el pasado otoño. Sin embargo, al mismo tiempo, está perdiendo a algunos de sus actores más importantes.
JPMorgan Asset Management y State Street Global Advisors (SSGA) anunciaron recientemente su salida del grupo, uniéndose a una docena de empresas que lo han abandonado desde su fundación en 2017. BlackRock, el gigante de la gestión de activos, también ha decidido trasladar su participación a BlackRock International, su entidad internacional más pequeña.
Con estas salidas, CA100+ ya no cuenta con el apoyo total de ninguno de los cinco principales gestores de dinero del mundo.
Sin embargo, un portavoz de CA100+ asegura que la iniciativa continúa según lo previsto y que cientos de inversores globales siguen comprometidos a involucrar a 170 empresas.
JPMorgan Chase, por su parte, ha declarado que seguirá centrándose en su propio marco de participación en el riesgo climático, creado con un equipo de 40 profesionales de inversión sostenible.
Las salidas de las empresas se producen en un contexto de creciente oposición política a la inversión ESG (ambiental, social y de gobernanza) por parte del Partido Republicano en Estados Unidos. Algunos legisladores han acusado a las empresas que participan en grupos como CA100+ de colusión y de violar las leyes antimonopolio.
Esta oposición ha hecho que algunos bancos y empresas sean menos propensos a publicitar sus políticas ambientales y a abandonar grupos como CA100+, que publican una lista de sus inversores en su sitio web.
En palabras de un portavoz de JPMorgan Chase:
«Creemos que el cambio climático continúa presentando riesgos y oportunidades económicas importantes para nuestros clientes, y nuestros analistas seguirán teniendo esto en cuenta al colaborar con empresas de todo el mundo».
A pesar de las dificultades, CA100+ sigue adelante con su estrategia de Fase 2, que se centra en presionar a las empresas para que reduzcan realmente sus emisiones. El futuro del grupo dependerá de su capacidad para adaptarse a un panorama político cambiante y mantener el compromiso de sus inversores.