Berlín, 29 ene (dpa) – El informe económico anual fue presentado en Berlín por el ministro de Economía, Robert Habeck (Los Verdes). El año pasado, la producción económica de la mayor economía europea se contrajo por segundo año consecutivo.
En sus anteriores perspectivas para 2025, el entonces aún Gobierno de coalición tripartito había esperado efectos positivos de su prevista «Iniciativa de crecimiento». Por ejemplo, se preveía un aumento de la inversión, medidas gubernamentales para bajar los precios de la electricidad e incentivos para trabajar más tiempo.
Sin embargo, debido al fracaso de la coalición entre socialdemócratas (SPD), Los Verdes y liberales (FDP) en noviembre, no se aplicaron medidas clave de la iniciativa de crecimiento.
En relación con los aranceles a las importaciones de la Unión Eurooea (UE) anunciados por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el informe económico anual también señala que los riesgos para el comercio exterior han aumentado de forma significativa. Se espera un ligero descenso de las exportaciones en el año en curso. El consumo privado en Alemania tampoco cobra impulso debido a las incertidumbres.
También se rebajan las expectativas para 2026
Sin embargo, el Gobierno ve «luz al final del túnel» y espera un crecimiento económico más fuerte, del 1,1 %, en 2026. El consumo privado debería repuntar a lo largo del año. En el otoño europeo, sin embargo, el Gobierno seguía esperando un crecimiento del 1,6 % para 2026.
Según un informe del diario «Handelsblatt», el empeoramiento de las previsiones aumenta el margen de endeudamiento del Gobierno federal, ya que el llamado componente económico del freno de la deuda permite conceder más préstamos.
Según círculos gubernamentales, el margen de maniobra presupuestario aumentará en 2.100 millones de euros en 2025 (2.186 millones de dólares). El canciller, Olaf Scholz, había cifrado en 26.000 millones de euros el agujero del presupuesto de 2025, que aún no se ha aprobado.
Inflación
El Gobierno federal espera de los precios al consumo una evolución «moderada». A principios de 2025, el encarecimiento del abono mensual para el transporte de cercanías y el aumento de los precios del CO2 en el repostaje y la calefacción con combustibles fósiles provocaron una tasa de inflación superior a la del año anterior.
Pese a ello, el Gobierno alemán prevé una tasa de inflación media anual del 2,2 %, una cifra en el entorno del objetivo del 2 % fijado por el Banco Central Europeo.
Mercado laboral
La recesión económica se deja sentir cada vez más en el mercado laboral. El número de quiebras de empresas aumentó el año pasado. El Gobierno alemán prevé que el número de desempleados aumente en una media anual de 120.000. La cifra media anual de desempleo para 2024 se situó en torno a los 2,79 millones de personas.
Crisis estructural
«La economía alemana lleva dos años estancada, lo que tiene causas económicas, pero sobre todo estructurales», según el informe económico anual.
Las asociaciones empresariales consideran que Alemania es un lugar de negocios sometido a una presión cada vez mayor. Las compañías frenan sus inversiones. Las principales razones citadas son el aumento de los precios de la energía y de la presión fiscal en comparación con otros países, el incremento de las cotizaciones a la seguridad social, el exceso de burocracia y unas infraestructuras parcialmente deterioradas.
Además, la evolución demográfica, es decir, el creciente envejecimiento de la sociedad, frenará el crecimiento en los próximos años debido a la escasez de mano de obra cualificada.
La industria, bajo presión
La industria alemana en particular está atrapada en la crisis. «El ambiente es miserable», declaró el martes el presidente de la federación industrial BDI, Peter Leibinger. La federación es aún más pesimista que el Gobierno federal y prevé que la producción económica vuelva a contraerse un 0,1 % este año.
La directora gerente de la BDI, Tanja Gönner, afirmó que, en caso de aranceles a las importaciones de la UE en Estados Unidos, la economía alemana podría incluso contraerse casi un 0,5 %.
Michael Vassiliadis, presidente del sindicato del sector industrial de la minería, química y energía, IGBCE, declaró: «La crisis de la industria se agrava». Tanto las asociaciones empresariales como el sindicato pidieron al próximo Gobierno que aborde urgentemente reformas para mejorar las condiciones de la industria.