La inflación en la eurozona se mantuvo estable en abril de 2025, en un 2,2 %, sin cambios respecto a marzo, según los datos revisados publicados por Eurostat. Aunque esta cifra se ubica ligeramente por debajo del 2,4 % registrado en abril de 2024, refleja una desaceleración moderada.
En el conjunto de la Unión Europea, la inflación también mostró una leve disminución, situándose en un 2,4 %, una décima menos que en el mes anterior. Entre los países con menores tasas de inflación destacan Francia (0,9 %), Chipre (1,4 %) y Dinamarca (1,5 %), mientras que Rumanía (4,9 %), Estonia (4,4 %) y Hungría (4,2 %) registraron tasas más altas. España mantuvo una inflación del 2,2 %, alineada con la media de la eurozona.
En cuanto a los componentes que impulsan la inflación, los servicios lideraron la tendencia con una contribución de 1,80 puntos porcentuales, seguidos por alimentos, alcohol y tabaco (0,57 puntos), mientras que los bienes industriales no energéticos aportaron 0,15 puntos. La energía, en cambio, tuvo un efecto negativo de -0,35 puntos, lo que refleja cierta moderación en los precios energéticos.
Este comportamiento inflacionario se produce en un contexto de tensiones comerciales globales, principalmente debido a los aranceles impuestos por Estados Unidos, que generan incertidumbre económica y afectan las previsiones de crecimiento en la región.
Frente a esta situación, el Banco Central Europeo (BCE) analiza la posibilidad de ajustar su política monetaria. El gobernador del banco central belga, Pierre Wunsch, sugirió que podría considerarse reducir la tasa de depósito por debajo del 2 % para contrarrestar los efectos deflacionarios derivados de las tensiones comerciales internacionales.