México. HR Ratings modificó de «estable» a «negativa» la perspectiva de la calificación soberana de México, situada en «BBB+», citando un deterioro en las expectativas de crecimiento económico para 2024 y 2025, así como un ritmo más lento de lo previsto en la reducción del déficit fiscal. Según la calificadora, esto podría presionar el nivel de deuda neta respecto al Producto Interno Bruto (PIB).
“La reducción en nuestra expectativa de crecimiento para el soberano es resultado del comportamiento negativo que ha mostrado la actividad industrial durante los últimos doce meses, en especial por el menor dinamismo en el sector de la construcción, la desaceleración manufacturera y una menor demanda externa”, señaló HR Ratings en un informe enviado a la Bolsa Mexicana de Valores.
La calificadora ajustó su previsión de crecimiento para la economía mexicana en 2024 de 2.5% a 1.4% y para 2025 de 2% a 1.1%, cifras inferiores a las estimaciones de la Secretaría de Hacienda de 2.1% y 2.3%, respectivamente. Además, proyectó que el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP) cerrará 2024 en 52.24% del PIB, por encima del 50.76% calculado anteriormente.
HR Ratings advirtió que la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos en enero podría agravar la relación comercial con el principal socio económico de México, impactando negativamente las exportaciones y el desempeño económico nacional.
En paralelo, Moody’s también ajustó su perspectiva crediticia para México a negativa desde estable el pasado 14 de noviembre, argumentando un debilitamiento en el marco institucional y en la formulación de políticas públicas. Además, señaló que la reforma al Poder Judicial podría erosionar los controles institucionales, afectando la fortaleza económica y fiscal del país.
Pese a las preocupaciones, HR Ratings reconoció como positivo el compromiso mostrado en los Criterios Generales de Política Económica para 2025, en cuanto a la reducción del déficit fiscal. Sin embargo, advirtió sobre la dificultad de mantener bajos niveles de gasto de capital sin afectar el desempeño económico a largo plazo.