(Lima, Perú) La agencia calificadora S&P Global Ratings ha emitido una serie de ajustes en las calificaciones de seis importantes instituciones financieras peruanas, reflejando así la compleja coyuntura económica y política que atraviesa el país. S&P degradó las calificaciones de Credicorp Ltd., Banco de Crédito del Perú (BCP), MiBanco, Scotiabank, BBVA e Intercorp Servicios Financieros.
Este movimiento se produce en un momento crucial para Perú, marcado por una intensa actividad política en anticipación a las próximas elecciones presidenciales y del Congreso. Las persistentes incertidumbres políticas están frenando la capacidad del gobierno para implementar políticas económicas que promuevan el crecimiento y la inversión.
“En nuestra opinión, esto, a su vez, limita la capacidad del gobierno para implementar políticas más oportunas para impulsar las perspectivas de inversión y crecimiento económico. Las persistentes incertidumbres políticas plantean un costo de oportunidad para el crecimiento a pesar de los precios favorables del cobre”, refiere la calificadora.
El crecimiento económico moderado de Perú, especialmente en términos per cápita, está limitando la mejora de las condiciones socioeconómicas, lo que sitúa al país en un nivel de ingresos relativamente bajo en comparación con sus pares regionales. Además, el riesgo político sigue siendo una preocupación, lo que afecta negativamente la evaluación del riesgo país en la industria bancaria.
Las perspectivas de las instituciones financieras peruanas están directamente vinculadas a las perspectivas del país en su conjunto. Aunque algunas entidades mantienen una perspectiva estable, como es el caso de Credicorp, cualquier cambio en la calificación soberana podría tener repercusiones significativas en las calificaciones individuales de estas instituciones.
S&P destaca que es poco común que las instituciones financieras sean calificadas por encima del soberano en el que operan, ya que están intrínsecamente ligadas a la economía nacional.