Lima. La creciente demanda global de cobre, impulsada por la transición energética, está proyectada a triplicarse hacia 2050. Perú, una potencia en producción de cobre, juega un rol crucial en este escenario: el 86% de sus exportaciones de cobre están destinadas a cuatro países de la región Asia-Pacífico que integran el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC): China, Japón, Corea del Sur y Estados Unidos.
China lidera este grupo con un abrumador 72.9% de las exportaciones de cobre peruanas, seguida por Japón, Corea del Sur y EE. UU., que suman en conjunto el grueso del mercado cuprífero peruano.
El crecimiento del sector minero peruano en la última década ha sido notable. Según Comex Perú, las exportaciones mineras hacia APEC registraron un aumento promedio anual del 13.3% entre 1998 y 2023. Esta expansión se ha traducido en un impresionante incremento de los envíos, de us$ 1.352 millones en 1998 a us$ 30,872 millones en 2023, lo que representa una multiplicación por 22.
Además, las exportaciones mineras hacia APEC en 2023 concentraron el 70% del total exportado al bloque, lo cual “reflejó un crecimiento del 13.7% comparado con 2022”, según cifras de la Sunat, un indicador del dinamismo del sector en la economía nacional.
En este contexto, la necesidad de mejorar la infraestructura se convierte en un desafío estratégico. Miguel Cardozo, exdirector del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP), subraya que “hace falta infraestructura como carreteras en zonas del este, norte y sur de nuestro país en donde no es posible explorar si no se tienen ejes viales construidos para transportar la maquinaria que se usa para la perforación”. La construcción de carreteras en estas zonas estratégicas permitiría una mayor actividad minera, impulsando aún más la economía peruana y facilitando el acceso a nuevos depósitos de cobre y otros minerales.
La reciente apertura del puerto de Chancay, uno de los proyectos más importantes en infraestructura logística, promete también ser un catalizador para el incremento de las exportaciones de minerales a Asia, particularmente a China. Cardozo enfatiza que este puerto “sin duda, elevará las exportaciones de minerales hacia China y a otros países miembros del APEC”, consolidando aún más el papel de Perú en la cadena de suministro global de minerales esenciales para la tecnología y la energía verde.
Por otro lado, la posible construcción del puerto de Corío, en el sur de Perú, podría generar una segunda puerta de salida de minerales, lo cual fortalecería la conexión con mercados vecinos y reduciría costos logísticos. Según Cardozo, esta infraestructura no solo beneficiaría al sector minero, sino que podría convertirse en un eje de conexión para exportar hacia Brasil y Bolivia, países que podrían aprovechar este desarrollo para sus propios intercambios comerciales.
Al respecto, el experto agrega: “Esperamos que las inversiones que se lleven a cabo para infraestructura permitan crear los ejes transversales para el país que tanto se necesitan para el transporte de minerales. Podríamos, por ejemplo, conectarnos con Brasil y Bolivia”. En el marco de APEC, el Perú tiene la oportunidad de posicionarse como un socio estratégico de la región, ofreciendo cobre y otros recursos minerales esenciales en la transición energética. La apuesta por la infraestructura no solo acelerará la extracción y exportación de cobre, sino que abrirá nuevas puertas para inversiones extranjeras, reforzando el rol de Perú en el comercio internacional.