Lima, Perú. Las consultoras Global Research Marketing (GRM) e Impronta Research han expresado advertencias sobre los desafíos que presentará el año 2024 para las marcas en el contexto de la economía peruana, para lo que hay que considerar diversas estrategias ante el comportamiento del consumidor en un escenario de recesión económica.
Según la CEO de GRM, Giuliana Reyna, y el director de Impronta Research, José Oropeza, las marcas deberán adaptarse al cauteloso optimismo del 48% de peruanos que esperan mejoras económicas, enfrentando consumidores más precavidos y racionales en sus decisiones de compra.
El Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial (IEDEP) de la Cámara de Comercio de Lima (CCL) ha proyectado un decrecimiento del PBI peruano de -0.5 % para el 2023 y un posterior crecimiento del 2.6 % para 2024. Sin embargo, este crecimiento modesto no augura una confianza total en el mercado, puesto que la población aún se muestra escéptica sobre la recuperación económica. Este primer trimestre de 2024 será indicativo del comportamiento de consumo debido a factores como El Fenómeno del Niño, la campaña escolar y el gasto de la temporada de verano, que afectarán particularmente a Lima.
“La realidad es que a cuatro de cada 10 peruanos aún les cuesta llegar a fin de mes con sus ingresos y esto hace que sean más cautos y racionales a la hora de decidir por adquirir un producto, sobre todo aquellos de ticket elevado”, sostuvo Oropeza.
Retos y oportunidades para las marcas
Las marcas se ven obligadas a replantear sus estrategias, centrando la atención en la relación calidad-precio y en la creación de experiencias que respondan a las necesidades y estilos de vida de los consumidores.
En respuesta al reto que representa un consumidor más ahorrativo, las estrategias de marca deben enfocarse en la creación de experiencias y la utilización de tecnología para acercar productos y servicios personalizados. Reyna hace hincapié en que las marcas deben adaptarse al estilo de vida de los consumidores y generar una conexión personal. Además, sugiere un mayor énfasis en los canales físicos y digitales para fortalecer la relación con los clientes y optimizar la venta y postventa.
«Los consumidores ahora más que nunca esperan que las marcas puedan ofrecerles experiencias basadas en sus gustos y preferencias”, destacó.
Por su parte, Oropeza incide en la necesidad de mejoras en el nivel de conversión de venta, empleando métricas como recordación de marca y satisfacción del consumidor para evaluar si deben activar promociones o enfocarse en la construcción de la marca.
Indicó también la importancia del e-commerce en el proceso de compra y la relevancia de mantener presencia efectiva tanto en plataformas digitales como en puntos de venta físicos para fortalecer el posicionamiento de la marca en el mercado.
En conclusión, el año 2024 presenta retos significativos para las marcas en Perú que deberán ser superados mediante la adaptabilidad y la implementación de estrategias innovadoras orientadas al consumidor, en un ambiente marcado por la incertidumbre económica y un comportamiento del consumo más exigente y racional.