(Lima, Perú) El Departamento de Estudios Económicos de Scotiabank anticipa un impulso en el sector inmobiliario de Lima durante el 2024, apoyado en la recuperación de la actividad económica en Perú. Este optimismo se basa en un proyectado crecimiento en la venta de viviendas que marca una tendencia hacia la recuperación tras un periodo de menor actividad en el sector, particularmente afectado en segmentos tanto de alto valor como en el de viviendas sociales.
Durante el 2023, el mercado inmobiliario nacional enfrentó desafíos, registrando una disminución general en la actividad. Esto se debió a varios factores entre los que destacan una economía en recesión, la disminución del poder adquisitivo de la población, el incremento en las tasas de interés de los créditos hipotecarios y un entorno de inestabilidad política.
Pese a este panorama, el sector mostró señales de resiliencia, en particular en Lima, donde la venta de nuevas viviendas mostró resultados positivos, aunque sin alcanzar las cifras de crecimiento postpandemia observadas en 2021.
Mirando hacia el futuro, Scotiabank proyecta una recobrada dinámica para el 2024, impulsada por un esperado rebote en la economía que llevaría a una mejora en las condiciones de empleo y en el poder adquisitivo de los peruanos. Esta situación se vería acompañada por una reducción en la inflación y en las tasas de interés de los créditos hipotecarios, en línea con la política monetaria implementada por el Banco Central de Reserva.
Proyecciones para el 2024
Las proyecciones indican un aumento en la venta de viviendas en Lima por encima del 4% para el 2024, aspecto positivamente influenciado por el rendimiento de enero de este año, que presentó un aumento del 7% en comparación al mismo mes del año anterior, según datos de la Asociación de Empresas Inmobiliarias del Perú (ASEI).
Por otro lado, el segmento de viviendas sociales también muestra expectativas moderadamente optimistas. Se prevé que las condiciones especiales facilitadas por el Estado, como la disminución en el aporte mínimo de cuota inicial (de 10 % a 7.5 %) y el aumento en los plazos de financiamiento (de 20 a 25) contribuyan a sostener la demanda por este tipo de viviendas. Adicionalmente, el compromiso del Gobierno en proveer recursos adicionales cuando sea necesario fortalece esta perspectiva.
La prevista mejora en el sector inmobiliario también está apoyada en la corrección de los precios de materiales de construcción y una tendencia a la baja en los costos de financiamiento para proyectos inmobiliarios, según las expectativas en la tasa de referencia del Banco Central de Reserva y una relativa estabilidad en el tipo de cambio sol/dólar. Todo esto señala un panorama favorable para el desarrollo de nuevos proyectos, especialmente aquellos de alto valor, durante el 2024.