Lima. El mercado inmobiliario en Perú ha registrado un notable dinamismo en 2024, con ventas que alcanzarían las 20,000 unidades habitacionales, según proyecciones de la Asociación de Empresas Inmobiliarias del Perú (ASEI). Este crecimiento, estimado en 20% respecto al 2023, refleja la recuperación del sector y la confianza de las familias en la vivienda formal como inversión estratégica.
“La estabilidad de la oferta, con más de 40,000 unidades disponibles, evidencia un equilibrio positivo entre oferta y demanda”, destacó Ana Cecilia Gálvez, gerente general de ASEI, durante su análisis del mercado.
Factores clave impulsan el mercado
La baja en las tasas hipotecarias, un entorno de inflación controlada y un crecimiento sostenido del empleo formal han sido determinantes para este repunte. Gálvez detalló que en los primeros diez meses del año, las ventas en Lima Metropolitana y Callao crecieron un 28% frente al mismo periodo del año anterior, totalizando us$2 108 millones (S/ 7 997 millones) con 18,024 unidades vendidas.
Además, el índice de absorción inmobiliaria subió de 2.6% a 3.1%, lo que evidencia la rapidez con la que las unidades disponibles son adquiridas. Este comportamiento, según la gerente, se debe a la confianza generada por estrategias comerciales efectivas de las inmobiliarias y al respaldo gubernamental en políticas de vivienda.
Respaldo estatal y proyección futura
La incorporación de subsidios a la vivienda formal como parte del presupuesto público ha sido un estímulo significativo. El Ejecutivo ha asignado más de us$362 millones (S/ 1,338 millones) para bonos familiares habitacionales y us$47 millones (S/ 175 millones) para el bono del Buen Pagador, fortaleciendo el acceso a vivienda de calidad.
“Estas señales de respaldo al sector refuerzan el compromiso con la reducción de brechas sociales y el acceso a vivienda de calidad para más familias”, comentó Gálvez.
De cara al 2025, ASEI proyecta un fortalecimiento continuo del sector, con una tendencia positiva en los créditos hipotecarios que impulsará el empleo y la inversión, generando un impacto favorable en la economía nacional.
“Un mercado inmobiliario robusto es clave para dinamizar la economía peruana. La vivienda formal cierra brechas sociales y promueve la formalidad, que trae solo beneficios al país”, enfatizó Gálvez.
Para sostener este comportamiento positivo, ASEI subrayó la importancia de una colaboración estrecha entre el sector público, los empresarios y el sistema financiero. Entre las prioridades, se incluyen acciones para combatir el tráfico de tierras y promover la formalidad en el acceso a la vivienda.