» Fuego con fuego», 2006. Texto y canción de Edurne, cantante española.
La prensa mexicana difunde a diario, con frialdad y normalidad, la actividad sísmica generada por el volcán Popocatépetl, el familiar Don Goyo que vigila la Ciudad de México y otras poblaciones cercanas. Hoy leo que en las últimas 24 horas se detectaron 9 exhalaciones, acompañadas de vapor de agua, gases volcánicos y ligeras cantidades de ceniza, y 9 minutos de tremor armónico de muy baja amplitud. Tremor armónico.
Y como quien escribe este Finisterre no es vulcanólogo ni sabe qué es tremor armónico, leo y averiguo que, según los especialistas, un tremor armónico suele ser un indicador temprano de una posible erupción volcánica. Tremor armónico.
Y entonces recuerdo la letra de una canción de inicios de los 2000, escrita por Edurne, una canción con tufillo feminista y vengativo, y música horrible, que arranca explosivamente con el título de este Finisterre y me sirve como pretexto para hilvanar esta columna.
« Como un volcán que está a punto de estallar. En mi interior se quiebra la verdad. Y respirar es imposible así». Edurne.
Y sobra decir que estos días Iberoamérica y Estados Unidos están en pleno tremor armónico. Sigue la prensa mexicana y sus instituciones, alertando, como si nada, que los escenarios previstos para esta fase son, copio y pego, Algunas explosiones de tamaño menor a moderado, Ocurrencia de tremor de amplitud variable, Lluvias de ceniza leves a moderadas, Expulsión de fragmentos incandescentes….
Tremor armónico es lo que marca esta temporada para Venezuela, con el sátrapa Maduro y el Cártel de los Soles atrincherados en su cloaca, mientras cae lluvia de ceniza de los opositores asesinados.
Tremor armónico es lo que marca el sismógrafo esta temporada para Honduras, luego de ver la imagen de su Secretario de Defensa, Zelaya, saludando con afecto al Ministro de Defensa de Venezuela, Padrino, un tipo por cuya cabeza el FBI da una recompensa, por narcotraficante.
« Y enterate bien, que vas a caer. Lo conseguiré, que pagues tu traición. Y verte sufrir será tan bueno para mi». Edurne.
Tremor armónico es lo que se presiente, con López Obrador metiendo a la fuerza su megarreforma judicial que entrega a los abogados que resulten más populares la tarea de juzgar y condenar. Abogados que solo necesitan ser licenciados con calificación mayor a ocho. Y adiós a los jueces de verdad.
» Lo pasé mal antes yo por ti. Ahora ya se lo que debo hacer. La venganza me sienta bien» . Mis armas son las de cualquier mujer». Edurne
Y el reporte de la actividad volcánica en México desgrana los detalles del tremor armónico, como tarareando un viejo bolero….Posibilidad de flujos piroclásticos que no alcancen poblaciones, Si ocurre un evento extraordinario, se reportará inmediatamente.
Tremor armónico recorre los andes y valles de Colombia, con un Petro acorralado e incoherente, un « Anarquista al segundo whisky» como lo describió un impresentable y oscuro asesor independentista catalán hace un par de días.
« Y enterate bien, que vas a caer. Lo conseguiré, que pagues tu traición. Y verte sufrir será tan bueno para mi». Edurne.
Y mientras los políticos de cuarta, tercera, segunda o primera, me da igual, tratan de modelarnos y homogeneizarnos, la economía también nos sorprende con su tremor armónico. Leemos que Estados Unidos entrará en recesión. Que Colombia se estancó. Que a México le entra temblor con la posible llegada de Trump a la presidencia. Que en El Salvador, tierra de volcanes si las hay, la economía crece un poquito, al igual que Brasil y España.
Todos estamos, como dice el reporte de los vulcanólogos mexicanos, en un tremor armónico. Todos presentimos que esto va a explotar. Para unos será una bendición, para otros una maldición. Pero seguro que cuando ese tremor armónico se convierta en una explosión de verdad, en un evento extraordinario, los que no la tengan clara, los que no estén informados, los que no lean, los que no se muevan, los insípidos, los tibios, los pálidos, los lentos, los indecisos, los cómodos, se los llevará la realidad, como en un río de lava. Quedarán cubiertos de polvo y cenizas como aquellos pompeyanos que murieron sin darse ni cuenta que el Vesubio ya había explotado.
« Que pagues así, tu crimen al fin, y yo sonreiré antes de irme a dormir. La pena se va. Vuelve la calma una vez más. El odio se irá». Edurne.