Washington. El sueño americano de tener vivienda propia se ha convertido en una pesadilla para millones de estadounidenses. El panorama actual de las altas tasas de interés impuestas por la Reserva Federal para hacer frente a la alta inflación tras la pandemia del Covid-19, así como los altos precios de las casas, han hecho que aportar a la cuota o «mortgage» de una vivienda sea una posibilidad cada vez más inalcanzable, sobre todo para quienes viven en grandes ciudades en las costas de Estados Unidos.
Por otro lado, están los altos costos de alquiler. Rentar un apartamento tipo estudio o de dos habitaciones es hoy más costoso por mes que comprar una casa en 47 de las 50 principales áreas metropolitanas de Estados Unidos, según un análisis de Realtor.com, una de las aplicaciones de finca raíz más grandes del país.
Rossie Moreno es una mexicana de 37 años, quien reside en la unión americana desde hace más de dos décadas. Trabaja como niñera en la ciudad de Washington DC, donde sus ingresos oscilan entre 36 mil y 48 mil dólares anuales, unos $3.000 a $4.000 dólares mensuales. Casada con un chef francés, juntos han formado un hogar junto a su hijo adolescente quien pronto deberá aventurarse en la universidad, otra pesadilla financiera para las familias norteamericanas.
Para ella, la posibilidad de comprar una propiedad en la capital estadounidense se ha convertido en un agonizante sueño americano. «Ahorita mismo no nos alcanza el dinero para nada, la comida está cara, la renta está cara y no podemos mudarnos porque por el precio que estamos pagando no conseguimos nada, es como si estuviéramos atrapados en este edificio, no tenemos alternativa».
«Nosotros vivimos en una buena zona de la ciudad, es un apartamento de dos habitaciones y conseguimos un buen precio porque tomamos el piso en medio de la pandemia, ahora pagamos una fracción de lo que normalmente se paga en esta área. Pero ahora debemos quedarnos aquí porque comprar una propiedad en Washington es demasiado caro ¿sabe?, y nosotros nos podemos irnos a los suburbios porque mi esposo sale muy tarde de trabajar, el es chef y no le puedo pedir que maneje 40 minutos o una hora por fuera de la ciudad a las 2 de la mañana, sería una locura¨, dice Rossie
Los cálculos que no alcanzan
Actualmente la tasa de interés para una propiedad en Estados Unidos está en el 7%, un descenso leve después de meses de estar rozando casi el 8%, una cifra históricamente alta para Estados Unidos. De acuerdo con el último censo gubernamental, el ingreso familiar promedio real fue de $74.580 dólares en 2022, una disminución del 2,3 por ciento con respecto al año anterior.
El precio medio de una vivienda en Estados Unidos era de $412.000 dólares en septiembre de 2023, según Redfin, una de las corporaciones de bienes raíces y generación de hipotecas más grandes de Estados Unidos. Esta cifra significa un aumento del 2% con respecto al 2022, algo que, sumado a las tasas hipotecarias actuales, encarece significativamente los pagos mensuales para cualquiera que desee comprar una casa.
Santiago Avila, director de operaciones de Spring Hill Real Estate en Virginia, asegura que «los sostenidos altos costos de las viviendas y de las altas tasas de interés han generado un problema crónico de asequibilidad, especialmente para los compradores de su primera vivienda. Esto ha sido particularmente evidente en mercados con un alto costo de vida como lo es el Washington Metropolitan Area».
Agrega que «el comprador promedio no solo está en una encrucijada frente a la compra de vivienda, sino también porque las rentas no se han reducido sustancialmente, y esto dificulta la decisión de la gente bien sea para comprar o rentar. Para los jóvenes hay una desilusión sobre la posibilidad de poder llegar a comprar casa propia en estas circunstancias. Esto es un tema circunstancial por cuenta de las políticas de la Fed, pero esto no va a mejorar el próximo año», concluye Avila.

La lotería de la pandemia
Durante los primeros meses de la pandemia del Covid-19 en 2020, el mercado de la finca raíz experimentó unos meses dorados. La tasa efectiva de los fondos federales de Estados Unidos se redujo drásticamente entre febrero y abril de 2020. Cayó del 1,58 por ciento en febrero de ese año, al 0,65 en marzo y al 0.05 en abril. Esta reducción significó «una lotería» para los compradores de vivienda que estaban preparados. Es el caso de Yaridis Adrian, una venezolana de 45 años, quien junto a su esposo y su pequeña hija, residen en el estado de Maryland, vecino de Washington DC, desde hace una década.
«Yo empecé a buscar casa en Marzo de 2020, estuvimos dos meses buscando, no fue fácil, debía ajustarse a mi presupuesto porque en ese momento tenía Social Security yo nada más, y solo podía justificar mi salario y no el de mi esposo. Empecé con una expectativa muy alta buscando en Washington DC, pero la realidad me llevó a buscar a las afueras, por eso llegué a esta zona, Germantown en Maryland», afirmó Yaridis.
Yaridis asegura que en las circunstancias actuales no podría comprar su vivienda, «mi Townhouse (o casa adosada) costó 346.000 dólares, tiene 4 habitaciones y 2.5 baños, pero ahorita mismo cuesta un poco más de 100.000 de lo que yo la compré». Agregó que fue una de las pocas afortunadas de los precios de la pandemia «yo compré mi casa a buen precio porque se estaban vendiendo muchas en ese momento y cuando cerré el negocio, empezó un ola de compradores en la zona, estaban ofreciendo pagar por encima del valor de la venta de una propiedad, era una pugna, yo no hubiera podido tampoco competir con eso».
Antes de que la Fed comenzara a incrementar las tasa de interés, una persona en Estados Unidos con un presupuesto mensual de $2.000 dólares podría cubrir la hipoteca de una casa de $400.000 dólares. Hoy, ese mismo comprador necesitaría encontrar una casa valorada en menos de $290.000 para poder costear el gasto.
Otros factores que entran en juego
Estados Unidos no está construyendo suficientes viviendas para atender la demanda. Como resultado, hay una escasez considerable de viviendas nuevas después de más de una década de construcción insuficiente en relación con el crecimiento de la población, según un reciente análisis de Realtor.com. De acuerdo con ese informe la Unión Americana enfrenta actualmente una escasez de 6,5 millones de viviendas.
Según expertos, considerando únicamente las viviendas unifamiliares, la tasa de construcción de viviendas tendría que triplicarse para mantenerse al día con la demanda y cerrar la brecha existente de 6,5 millones de viviendas en 3 o 4 años.
«El rápido aumento de las tasas de interés causó un congelamiento de gran parte del inventario inmobiliario en Estados Unidos. Para quienes tienen una vivienda con una tasa baja, mudarse y tomar una nueva hipoteca con los intereses actuales tiene un costo demasiado alto, esta dinámica ha reducido el interés de los dueños de casa de vender y comprar otras casas y ha sacado un gran segmento del inventario de la ecuación», dijo Santiago Ávila.
Agregó Ávila que «si hay algo de construcción pero no hay gran nivel de construcción de casas para compradores por primera vez y las casas que llamamos un «starter home», se convirtieron en construcciones de lujo».
De acuerdo con Ávila, por ahora la construcción de viviendas está enfocada a que sean solo unifamiliares, y esto reduce la posibilidad de agregar mayor inventario al mercado. «Ha generado un debate en las áreas metropolitanas con gran densidad de población como California, Nueva York y el Área Metropolitana de Washington, frente a la negativa de muchos dueños de casas individuales «single family homes» que impiden la construcción de otro tipo de vivienda multifamiliar, duplex o triplex que permitiría que se aumentara la oferta y mejoraría la asequibilidad de vivienda».
A pesar de este difícil panorama, expertos aseguran que el mercado se comporta de forma cíclica y que no hay que perder la esperanza. También destacan que puede ser un buen momento para adquirir vivienda si se encuentra una buena oportunidad. «La inversión en finca raíz en Estados Unidos a largo plazo ha probado ser una buena inversión. Esto no va a cambiar y sigue siendo una parte central del sueño americano», concluye Ávila.