El impacto económico de los medicamentos para bajar de peso

La efectividad de estos fármacos podría cambiar enormemente los hábitos de consumo de la población.

El uso generalizado de potentes fármacos para adelgazar, relativamente nuevos en los Estados Unidos, podría impulsar el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en un 1% en los próximos años. Según el gigante financiero Goldman Sachs, esto se debe a que la reducción de complicaciones de salud relacionadas con la obesidad probablemente mejore la eficiencia en el lugar de trabajo. Algunos analistas han pronosticado que el mercado de medicamentos para bajar de peso podría alcanzar los us$100 mil millones anuales para finales de esta década, con Novo Nordisk, fabricante de Ozempic, y Eli Lilly, productor de Mounjaro, liderando la carrera.

El año pasado, los estadounidenses gastaron más de us$50 mil millones en medicamentos para bajar de peso como Ozempic y Wegovy. Su popularidad y precio están teniendo efectos en toda la economía. Según Catherine Rampell, corresponsal especial de «PBS NewsHour» y columnista del Washington Post, aproximadamente uno de cada ocho adultos estadounidenses ha tomado estos medicamentos, que pueden costar alrededor de us$1,000 sin seguro.

El éxito de los esta nueva línea de medicamentos para bajar de peso es gracias al efecto significativo que tienen. Las personas que los utilizan tienden a bajar un 15 al 20% del peso corporal en el lapso de meses. Además de su efectividad, es mucho más sencillo usar el fármaco, que recurrir a métodos tradicionales, como dietas o mayor actividad física.

Varias empresas están persiguiendo activamente esta clase de medicamentos, llamados agonistas del GLP-1, y es posible que más entren al mercado dependiendo de los ensayos clínicos. Goldman Sachs estima que el uso de GLP-1 podría aumentar entre 10 millones y 70 millones de consumidores para 2028. «Si el uso de GLP-1 aumenta en última instancia en esta cantidad y resulta en tasas de obesidad más bajas, vemos un margen para efectos significativos en la economía en general», dijeron los economistas de Goldman en una nota.

Novo Nordisk, la compañía danesa que desarrollo el compuesto de Ozempic, se está preparando para un aumento del mercado global. La farmacéutica ha anunciado una inversión de más de us$6 mil millones para satisfacer la demanda anticipada, tras un aumento del 58% en las ganancias, ya que las ventas en EE. UU. se cuadruplicaron entre 2020 y finales de 2022. En 2023 las ventas de llegaron a us$36 mil millones. El monopolio de la compañía ha permitido a Novo Nordisk cobrar enormes márgenes de ganancias puesto que el costo de producción del medicamento es de tan solo us$5 mientras que el costo para el consumidor en los Estados Unidos es de us$1000.

Novo Nordisk se convirtió en la segunda empresa más grande de Europa gracias a las ganancias de Ozempic. Credit: JHVEPhoto

Mientras que Novo Nordisk lidera el mercado con Ozempic y Wegovy, enfrenta una creciente competencia. Eli Lilly es su principal rival con Mounjaro (tirzepatida), aprobado para el tratamiento de la diabetes tipo 2 y obesidad. La misma anunció en mayo que invertirá us$5,3 mil millones para suplir la demanda de su línea de medicamentos de adelgazamiento. Pfizer está desarrollando danuglipron, un GLP-1 oral, y trabaja en una versión de acción prolongada. La carrera por desarrollar fármacos similares a Ozempic se debe a que Novo Nordisk tiene la patente de «semaglutida», el activo compuesto que disminuye el apetito, hasta 2031.

Crecimiento potencial de este mercado

Goldman Sachs proyecta que los medicamentos para bajar de peso podrían impulsar el PIB de EE. UU. en un 0.4% en un escenario con 30 millones de usuarios, y podría llegar al 1% con 60 millones de usuarios. La actual ola de innovación en el cuidado de la salud, como el descubrimiento de medicamentos impulsado por inteligencia artificial (IA) junto con los GLP-1, podría elevar el nivel del PIB de EE. UU. en un 1.3% en los próximos años, equivalente a us$360 mil millones anuales en las tasas de cambio actuales, con un potencial de aumento que va del 0.6% al 3.2%. «Es probable que los efectos sean mayores en EE. UU. que en otros países, ya que los resultados de salud en otros mercados desarrollados son generalmente mejores», agregó el reporte.

Hay más de 100 millones de adultos en EE. UU. que viven con condiciones aprobadas para ser tratadas con medicamentos GLP-1. Estas incluyen diabetes y obesidad. La obesidad aumenta el riesgo de desarrollar condiciones como diabetes, enfermedades cardíacas, osteoartritis y algunos cánceres, por nombrar solo algunas. A su vez, estas enfermedades reducen la esperanza de vida de quienes las padecen. 

Las condiciones relacionadas con la obesidad cuestan cientos de miles de millones de dólares en tratamiento cada año, lo que incluye tanto costos médicos directos como costos indirectos asociados con la disminución de la productividad laboral (más ausentismo y discapacidad entre los obesos) y premium de seguro de salud más altos. Según un artículo revisado por pares de 2021, los costos directos agregados de la obesidad en EE. UU. son de us$260 mil millones anuales. Goldman Sachs sugiere que existe una posible reducción en el gasto en atención médica como resultado de la adopción de medicamentos para bajar de peso que podría llegar a los us$300 mil millones.

¿Cuales son los efectos positivos de esta línea de fármacos?

Sin duda, los medicamentos GLP-1 representan un avance significativo. Ayudan a los pacientes a estabilizar los niveles de azúcar en sangre y reducir el peso. A su vez, esto tiene beneficios probados que se extienden más allá de la pérdida de peso. Por ejemplo, los datos del ensayo SELECT muestran que para las personas con índices de masa corporal altos y en riesgo severo de enfermedad cardiovascular, utilizar estos medicamentos puede llevar a una reducción en el riesgo de sufrir un evento cardiovascular como un accidente cerebrovascular o un infarto de miocardio.

Sin embargo, vale la pena señalar varias advertencias que pueden moderar parte del entusiasmo desenfrenado por los GLP-1. Primero, actualmente, la evidencia que respalda los efectos indirectos positivos, como la reducción del riesgo cardiovascular, se limita a un grupo selecto de pacientes con riesgos cardiovasculares preexistentes graves además de un índice de masa alto. Estos datos aún no se pueden extrapolar a la población obesa en general. Segundo, no podemos ignorar las señales de seguridad que se han citado en relación con el uso de GLP-1, incluidos trastornos estomacales graves, pérdida de cabello y masa muscular. Tercero, los estudios en el mundo real sugieren que hasta el 72% de los usuarios dejan de tomar los medicamentos, incluso cuando tienen cobertura del seguro, dentro de un año. A su vez, esto conduce a una recuperación del peso.

También vale la pena mencionar que estas inyecciones no son una panacea. No son una solución mágica que, cuando se toman por sí solas, conducirán a los resultados deseados. La etiqueta de Wegovy, por ejemplo, establece explícitamente que debe usarse en conjunto con un aumento de la actividad física y un plan de comidas significativamente reducido en calorías.

Cambios en los hábitos de consumo e implicaciones económicas

El futuro aumento de estos medicamentos ha alarmado a algunas multinacionales preocupadas por la disminución de sus beneficios económicos, particularmente grandes minoristas, fabricantes de alimentos y cadenas de comida rápida, que estiman un impacto de hasta us$100 mil millones para 2030. 

La sensación reducida de hambre causada por los medicamentos podría disminuir el consumo diario de calorías en un 20% a 30% en alimentos como barras de chocolate, papas fritas, pasteles industriales y comidas precocinadas. Además, el consumo de bebidas azucaradas podría caer hasta un 65%, y el consumo de alcohol hasta un 62%. Según JP Morgan, los usuarios de GLP-1 compran un 8% menos de comestibles.

La gigante de los supermercados Walmart considera que es demasiado pronto para sacar conclusiones definitivas, pero ya está estudiando los cambios en los patrones de ventas para adaptarse a la nueva realidad. Por otro lado, la misma compañía se está beneficiando de la venta de estos medicamentos a través de su red de farmacias.

Otras empresas, como Nestlé y General Mills—fabricante de helados Häagen-Dazs—están desarrollando lo que Wall Street llama «productos complementarios» destinados a aumentar la masa muscular y mejorar la nutrición para contrarrestar los efectos secundarios de los medicamentos. Esta estrategia podría fomentar innovaciones alimentarias y aumentar la venta de productos saludables.

Estas son algunas de las compañías que potencialmente son las más afectadas por la disminución del consumo que causan los medicamentos.

Los productores de alcohol también corren el riesgo de ver afectado su negocio. Según un estudio de Morgan Stanley, entre el 56% y el 62% de los usuarios de GLP-1 en EE. UU. informan que han reducido su consumo de alcohol, y entre el 14% y el 18% han dejado de beber por completo. La industria del alcohol estima que para 2025, el consumo general podría disminuir en un 1.8% debido a la proliferación de medicamentos para bajar de peso. Esto podría resultar en una pérdida de alrededor de us$3.5 mil millones de los us$197 mil millones de ingresos totales registrados en 2022, según la firma de inteligencia de mercado IWSR. La solución puede estar en ofrecer alternativas sin alcohol que incluyan los nutrientes necesarios.

Algunas empresas ven oportunidades para aumentar sus ganancias. Las aerolíneas, gimnasios y clínicas estéticas se beneficiarán. Por ejemplo, United Airlines ha indicado que si cada pasajero pierde un promedio de siete kilos, la compañía podría ahorrar hipotéticamente us$80 millones anuales en costos de combustible.

La proporción de encuestados que dijeron que hacían ejercicio semanalmente se duplicó una vez que comenzaron a tomar los medicamentos, reportó Morgan Stanley. La membresía en gimnasios también aumentó, con la mayoría uniéndose en los últimos 12 meses, aproximadamente el tiempo que habían estado tomando los medicamentos. La industria está bien posicionada para beneficiarse a medida que se acelera el uso de medicamentos para la pérdida de peso. Este cambio de estilo de vida también debería beneficiar a las marcas y minoristas de ropa deportiva y athleisure, ya que el gasto en sus productos va de la mano con un aumento en el ejercicio y la membresía en gimnasios.

El auge de los medicamentos GLP-1 para la pérdida de peso está generando un impacto significativo en múltiples sectores de la economía, desde la industria farmacéutica hasta la alimentaria, pasando por aerolíneas y gimnasios. Mientras que estas drogas prometen beneficios sustanciales en términos de salud pública y productividad económica, es crucial mantener una perspectiva equilibrada. La prevención de la obesidad a través de políticas públicas efectivas y cambios en el estilo de vida sigue siendo fundamental. El futuro probablemente verá una combinación de enfoques farmacológicos y preventivos, con una competencia creciente en el mercado de medicamentos para bajar de peso.