En el complejo escenario de la geopolítica y los planes estratégicos de los países en el comercio internacional, las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2024 se perfilan como un evento crucial que podría redefinir el panorama económico mundial. El retroceso del modelo neoliberal, creciente polarización y aumento de conflictos armados implica que los votantes estadounidenses deben decidir el tipo de gobierno que debe enfrentar un mundo cada vez más hostil a los intereses americanos. La contienda entre Joe Biden y Donald Trump no solo representa una elección entre dos visiones políticas divergentes, sino también entre dos enfoques radicalmente distintos para abordar los desafíos económicos y comerciales del siglo XXI.
El dilema del comercio internacional
La política comercial se erige como uno de los ejes centrales de esta disyuntiva electoral. Una eventual administración Trump se inclinaría hacia un proteccionismo más agresivo, contemplando incluso la implementación de un arancel generalizado del 10% a las importaciones. Esta medida, de materializarse, tendría repercusiones significativas en las cadenas de suministro globales y podría desencadenar un aumento en los costos para empresas y consumidores.
En el contexto de la guerra comercial con China, Trump propone aumentar a un 60% las tarifas a las importaciones chinas. Esto afectaría directamente a los productos de consumo, automóviles y alimentos, que representan casi el 50% de las importaciones estadounidenses.
En contraste, una segunda administración Biden optaría por un enfoque más selectivo, centrándose en aranceles específicos, particularmente en relación con China, con el objetivo de contrarrestar amenazas económicas puntuales. Esta estrategia buscaría un equilibrio entre la protección de los intereses nacionales y el mantenimiento de relaciones comerciales estables con socios clave. Un gobierno demócrata tendrá un enfoque más selectivo a la hora de aplicar aranceles, principalmente a sectores como vehículos eléctricos, baterías, paneles solares y tecnología médica.
La reconfiguración de las cadenas de suministro
La pandemia y las crecientes tensiones geopolíticas han puesto de manifiesto la vulnerabilidad de las cadenas de suministro globales, llevando a ambos candidatos a considerar estrategias de «reshoring» y «nearshoring». Trump podría impulsar medidas más drásticas para relocalizar la producción en suelo estadounidense, especialmente en sectores considerados críticos para la seguridad nacional. Biden, por su parte, probablemente buscaría un enfoque más equilibrado, fomentando tanto el comercio internacional como la producción doméstica estratégica.
Las inversiones de alta tecnología en Estados Unidos, anunciadas entre diciembre de 2023 y mayo de 2024, destacan la importancia de estas estrategias. Estas inversiones están enmarcadas en la CHIPS and Science Act, que da múltiples beneficios y subsidios para el desarrollo de tecnología y la instalación de fábricas de alta complejidad, principalmente semiconductores.
Los semiconductores son dispositivos que controlan y amplifican señales eléctricas, permitiendo el funcionamiento de productos electrónicos, desde computadores hasta automóviles. Con el contexto actual de una carrera tecnológica por la inteligencia artificial, estos componentes han ganado un alto valor estratégico. Hasta ahora la mayor parte de la producción se concentra en Asia, mayormente en zonas de posibles conflictos bélicos como Taiwán y Corea del Sur.
Debido al riesgo que tiene el haber llevado la producción de tecnología tan fundamental en cadenas de producción vulnerables. El gobierno de Biden ha buscado mediante la CHIPS Act dar los incentivos para que las empresas de semiconductores se instalen en los Estados Unidos. Hasta ahora estados como Texas, Arizona y Nueva York han atraído grandes inversiones en el sector tecnológico, pero aún no son suficientes como para competir con la fabricación de Asia. El próximo periodo buscará atraer esas inversiones de forma más agresiva.
El desafío de la inmigración y la brecha de habilidades
La política migratoria emerge como otro campo de batalla crucial, con implicaciones directas para el mercado laboral estadounidense. Una postura más restrictiva bajo Trump podría exacerbar la escasez de mano de obra en sectores clave, mientras que Biden probablemente mantendría una actitud más abierta hacia la inmigración legal de trabajadores calificados, buscando abordar las brechas de habilidades en industrias críticas.
De todas formas, un gobierno segundo de Biden también adoptará una postura más conservadora con los refugiados y los asilos políticos. La reducción de la inmigración podría afectar la productividad y la competitividad de la economía estadounidense, a la vez implicaría un mayor costo de mano de obra. Los sectores que más resentirán la falta de trabajadores extranjeros son los administrativos y de servicios.
La encrucijada verde: Cambio climático e incentivos ecológicos
El futuro de las políticas climáticas y los incentivos para energías limpias también pende de un hilo. Un segundo mandato de Trump podría significar la revocación de créditos fiscales para energías limpias y un retorno al apoyo de combustibles convencionales, potencialmente frenando el impulso de inversiones en el sector verde. En contraste, Biden probablemente continuaría respaldando incentivos para energías limpias, construyendo sobre la base de la Ley de Reducción de la Inflación (IRA) para impulsar la inversión en energía limpia y la reducción de emisiones.
Posturas financieras
Las visiones contrapuestas en materia de política económica se extienden también al ámbito de la regulación empresarial. Trump favorecería una mayor desregulación y recortes de impuestos corporativos, mientras que Biden podría inclinarse por aumentos en los impuestos corporativos y a las rentas altas, junto con un fortalecimiento de los marcos regulatorios.
Trump buscaría reducir la independencia de la Reserva Federal y revertir protecciones al consumidor, un gobierno demócrata se centrará en fortalecer la regulación financiera y ambiental.
Numerosos medios y consultoras consideran que en caso de una victoria de Trump habrá mayores tasas de inflación y altas tasas de interés. La revista The Economist basa esa presunción en el aumento generalizado de las tarifas y en la caída de la inmigración. La consultora Moody’s predice que las altas tasas de interés serán debido a los cortes en las tasas de impuestos en una economía sobrecalentada.
Elecciones Decisivas
Las elecciones de 2024 en Estados Unidos se perfilan como un punto de inflexión para la economía global. Ya sea que prevalezca una visión más proteccionista y desreguladora bajo Trump, o un enfoque de comercio selectivo y apoyo a las energías limpias bajo Biden, las repercusiones se sentirán mucho más allá de las fronteras estadounidenses.
Las empresas y los inversores deberán prepararse para una gama de escenarios que podrían redefinir el panorama económico, desde los precios al consumidor y las cadenas de suministro hasta los mercados laborales y las inversiones tecnológicas. En este contexto de incertidumbre, la capacidad de adaptación y la planificación estratégica serán cruciales para navegar el cambiante paisaje económico que se avecina.